HISTORIA
Desde la antigüedad, la sábila ha recibido diversos nombres, pero siempre se le ha conocido por sus propiedades curativas y preventivas. Sin embargo, una vez sometida a la clasificación científica recibió el nombre del “Aloe” (proveniente de la palabra hebrea “habel” que significa amaego) con sus diferentes variedades.
El uso del aloe se remonta a los orígenes de la humanidad. Los chinos fueron los primeros en usar el aloe, la consideraron muy útil para las infecciones, quemaduras, ulceras e inflamaciones de la piel, y en el antiguo Egipto era comúnmente utilizado y se referían al aloe como la planta de la inmortalidad incluyéndolo entre los regalos funerarios enterrados con los faraones. También, Cleopatra usaba diariamente el aloe como ingrediente esencial en sus cuidados diarios.
Los japoneses la cultivan de múltiples maneras y también la usan de diversas maneras, se la comen, la beben, y la utilizan en gran cantidad de cosméticos. En las quemaduras producidas por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki ha mostrado una función altamente regeneradora.
Existen documentos históricos de los romanos, griegos, hindúes, árabes y otros pueblos de climas cálidos, que comentan sus virtudes medicinales y cosméticas.
Existen 273 especies de sábila, importantes para el mercado medicinal europeo la Aloe Vera y la Aloe ferox, muchas otras son usadas también en los países en vías de desarrollo.
Actualmente sus propiedades han sido comprobadas clínicamente y los científicos se interesen cada vez más por sus aplicaciones médicas.
Por tal motivo decidimos elaborar jabones naturales a base de sábila ya que contienen altas propiedades para el cuidado de la piel.